
El sello del chef Juan Santiago queda patente en cada plato, donde el producto local cobra un protagonismo absoluto.
El precioso restaurante del chef Juan Santiago sorprende por su frescura, su originalidad y su deliciosa propuesta
LUZ CAPPA STYLE
No tengo perdón de Dios, lo reconozco. Y no porque no tuviera en mente ir hace tiempo a conocer el restaurante HESTIA, sino porque conozco a su chef y propietario Juan Santiago, y el aprecio es algo que no se cuenta, se demuestra.
Por eso mismo, por amistad, mi amigo el doctor Juan Pedro Jiménez Sarmiento, que normalmente me pide consejo sobre qué novedades gastronómicas le recomiendo, fue el que me dijo el otro día: “Luz, ya he ido varias veces al HESTIA y cada día me gusta más. Incluso mi madre, que es muy tradicional con la comida, y es difícil animarla a que pruebe algo diferente, cuando vino se quedó encantada”, me dijo. “Pues fíjate que no he ido aún”, le confesé, y él, que es gran gourmet, de esos que se gastan la pasta en conocer buenos restaurantes, no daba crédito, y casi que me echó la bronca. “¿Que no has ido al HESTIA? ¡Pues el jueves vamos!”. Dicho y hecho.
UN PRECIOSO RESTAURANTE EN LEÓN TOLSTOI, 3
Quedamos a las dos, la hora a la que nos gusta comer a los españoles. Llegué al amplio y moderno local de estilo nórdico, con madera clara, sin objetos superfluos e innecesarios que desvíen la atención de dos elementos imprescindibles en el local: los botelleros de cristal y el hermoso mostrador que da paso a una cocina espectacular, a la vista, donde se puede ver a los cocineros trabajando con pulcritud quirúrgica.
Nos recibe Estela, que nos atiende durante todo el almuerzo. Me encanta su uniforme, elegante, impecable, sin adornos innecesarios, en la misma línea que la decoración, pero más aún me gusta su actitud amable y pendiente de cada detalle.

Nos atendió Estela, elegante con su impecable uniforme, amable y muy atenta en todo momento.
Juan Santiago sale enseguida a saludarnos cuando me ve, se nota que el aprecio es mutuo. Qué raro queda no poder abrazar a la gente, y tener que demostrarles la alegría que te da verles con los ojos, detrás de la mascarilla, y a distancia.
UN AÑO ABIERTOS
“Esta semana cumplimos un año abiertos, Luz, y la verdad es que no nos podemos quejar, pues la gente nos está respondiendo muy bien”, me dice Juan Santiago. Yo me alegro muchísimo y enseguida vemos cómo la sala va llenándose, dentro de la separación física que exige la nueva normalidad.
Me gusta mucho el ambiente tranquilo y distinguido que se crea en sala, es un restaurante muy agradable.
Mi idea es probar un poco de todo, cuantos más platos mejor, así me hago una idea más completa de la propuesta, y como voy con un gran comensal, pues la degustación está garantizada. Juan Pedro me dice que mire la carta a través del código QR que hay en la mesa, pero yo prefiero repetir los platos que él ya ha degustado y que le han llamado la atención.
“Te parece que pidamos varios entrantes y si nos quedamos con ganas luego marchemos un segundo?”, me pregunta, y no puedo estar más de acuerdo con la sugerencia.
CUATRO ENTRANTES Y UN POSTRE
Estela toma la comanda y nos sirve un vinito blanco bien frío, Ostatu, d.o. La Rioja, porque como los dos tenemos que seguir trabajando después del almuerzo, una botella entera nos parece mucho vino. Y llega la primera sorpresa: un surtido de aperitivos en miniatura que se comen de un solo bocado y que están espectaculares tanto a la vista, como en boca. Me encanta que Estela nos explica cada bocadito y el orden para su degustación.
Galletita Oreo con queso curado de Gran Canaria, crujiente de batata con puré de batata amarilla, mojo ahumado y mejillón; y tartaleta de Foie francés casero con higo, chalota y eneldo.

Galletita Oreo con queso curado de Gran Canaria, crujiente de batata con puré de batata amarilla, mojo ahumado y mejillón; y tartaleta de Foie francés casero con higo, chalota y eneldo.
EMPIEZA EL FESTIVAL DE SABORES
Se acerca el chef y nos dice que probemos los tiradito de lubina Aquanaria. “Ponemos las huevas de la lubina y las curamos cinco días en azúcar y sal, y la cubrimos leche de tigre, fruta de temporada y brotes de zanahoria”. Nos gusta mucho este plato porque la grasita de la lubina se compensa con el cítrico de la leche de tigre, que lleva fruta de la pasión, aromática y fresquita.

Tiradito de lubina de Aquanaria con frutas de temporada, leche de tigre y fruta de la pasión.
Seguimos con un plato donde los productos nobles son los protagonistas: puré de papas cremoso, salsa con setas boletus, sitake y champiñones, chips de papa negra y huevo. “Está es una de mis recetas favoritas porque, sin poner un producto muy caro, se logra un plato excepcional”, nos dice Juan Santiago. Y cuánta razón lleva.

puré de papas cremoso, salsa con setas boletus, sitake y champiñones, chips de papa negra y huevo
Como anécdota les cuento que estaba tan rico, que se me olvidó hacerle la foto, se lo comenté a Estela, y al momento me trajeron otra ración. Un detallazo que tuve que llevarme a casa en una bonita bolsa de papel y que me cené con sumo gusto.

Me pusieron una segunda ración de las papas con huevo porque estaban tan ricas que se me olvidó hacer la foto.
El siguiente pase fue el que más me gustó: alcachofas confitadas en AOVE, gambas a baja temperatura, crujiente de las cabezas de las gambas deshidratadas al horno, sobre una crema de jamón ibérico cuyo sabor inundaba el paladar y el olfato de un regusto maravilloso. “Luz, comeros el crujiente con la mano, luego la salsa y después ya disfruten del resto de ingredientes “, recomendó el chef. Y le obedecimos paso a paso.

Alcachofas confitadas con gambitas y crema de jamón ibérico, un auténtico delirio de sabor
En este punto del menú quiero resaltar también la calidad del pan de semillas, que mojamos como mandan los cánones en esa crema de ibérico tan espectacular.
Y seguimos disfrutando con un risotto tradicional de variedad calgaroni, con un poquito de vino blanco, un buen fondo y verdura de temporada (en esta ocasión calabacín y espárragos), piñones tostados que le da una potencia increíble al conjunto, y mantecado con queso curado de Gran Canaria. “Madre mía “, alcanzo a decir cuando me meto la primera cucharada en la boca. Juan Pedro está igual que yo de extasiado, así que no decimos nada, solo emitimos pequeños sonidos guturales. Estamos súper a gusto, hemos tomado cuatro entrantes y estamos llenos. Y eso que los dos somos de buena boca.

Risotto con verduras de temporada, piñones tostados y queso curado de Gran Canaria.
LA TARTA DE QUESO DE HESTIA ES… ¡LA HOSTIA!
Pero ya me habían advertido: ¡la tarta de queso de Hestia es la hostia! Y no me engañaron. Yo, que no soy de dulces, encuentro en este tipo de postre un disfrute que no hallo en el exceso de azúcar o chocolate. Cada uno tiene sus gustos y hay que respetarlos.

Cremosa, untuosa, con un toque de queso azul… una de las mejores tartas de queso de Canarias.
Créanme y cuando vayan a este restaurante, no pueden dejar de probar su tarta de queso, cuya receta incluye un toque de queso azul, fruto de varios ensayos que Juan y su equipo hicieron durante el confinamiento. “Esos días los aprovechamos para probar nuevas ideas y hacer muchos “ensayo/error”, y y de ahí salió esta maravillosa tarta de queso que tanto gusta a nuestros clientes”, explica el chef.
Cremosa, delicada, tan untuosa que se desparrama por los lados… un auténtico delirio que nos comemos al estilo Fonsi… des-pa-cito… porque salgo tan rico hay que rechupetearlo y disfrutarlo como si no hubiera un mañana.
Y para finalizar, el toque dulce de los petit fours hechos en casa, con el mismo gran nivel que el resto de la carta.
FICHA:
HESTIA
C/LEÓN TOLSTOI, 3
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA. ESPAÑA.
TEL: 928487360
Reservas: hestiarestaurante.com